viernes, 1 de enero de 2010

Navarino y un año de blog



Hace un año que la Imer tuvo el accidente. Hace un año que me lancé al mundo de la literatura en blogs (una especie de literatura portátil). Hace un año estaba de peor humor para la navidad y el año nuevo. Por eso aprovecho mis buenos ánimos actuales para desearles a todos los navarinonautas un FELIZ AÑO 2010 y un feliz primer aniversario del blog del gato negro, gordo y grande.
En la foto: como siempre, echado sobre el sillón.
La cursileria: el deprimente árbol de pascua que me acompaña. Otra vez guatearon mis viejos.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Navarino y la pata en el yogur


Público presente. Una imagen dice más que mil palabras.
En estas fechas tan señaladas es hora de dar gracias, pedir perdones y exhibir debilidades. Dispensen lo largo de la película, pero su único objetivo es mostrarles una de mis mejores debilidades: el yogur. Es tanta la devoción que tengo sobre él que he aprendido a meterle la patita para sacarle el mayor de los provechos (de los 32'' en adelante del film). Como pueden ver, no queda nada en el pote. Con esto, les puedo demostrar el mejor de los actos de lucidez animal. Acto que se reduce al sorprendente avance y sobrevivencia de los gatos de color en este mundo descolorido en el que nos toca "aperrar".

sábado, 5 de diciembre de 2009

Navarino y la mala pata de la Imer


Ésta loca si que no para. No basta con que venga de una isla perdida (que lleva su nombre) en la que estaba desahuciada. No basta con que, supuestamente, la atropellaron el 16 de diciembre del año pasado y perdió una pata. Vean este mismo blog para mayor información. Ahora a la re muy golosa le dio por taponearse con sus propios pelos. Es decir, no podía hacer caca porque el exceso de pelos que se tragó no lo permitían. Por décima mil vez al veterinario. Y venga esperar, esperar y no hacía. Cuando ya no quedaban más opciones, la pobre coja se fue otra vez a pabellón. Operación para sacarle la bola de pelos con caca que llevaba dentro. En mi casa -aunque ya deberíamos estar acostumbrados- otro despelote. Que se muere, que no pasa la operación, que la pobre no podrá superarlo porque no tiene “una patita”, en fin… la gata, la gata, la gata que se come sus pelos. Una especie de antropofagia capilar. Entre pitos y flautas, la chica volvió hace dos días a la casa. Como si nada. A ella le da igual. Lo único que lleva puesto descaradamente son ocho puntos en su guata depilada que pueden ver en la fotografía que adjunto (bostezo incluido). Hay que ver. Vida de gatos negros y de islas.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Navarino de picaflor (rojo)


El compadre que sale en la foto es uno de los banquetes más gloriosos que puede tener un gato de color. Se trata del picaflor rojo. Sólo se da en Juan Fernández. No hay picaflores rojos en el mundo mundial. El tema no es menor porque se están acabando. Lo mejor de estos muñecos es que son hipersabrosos. Los humanos se equivocan. Piensan que en Juan Fernández lo más rico son las langostas pero no!!! Lo más rico es y son los picaflores (sobre todo rojos). El problema es que como quedan pocos, mis padres -en un pésimo ejemplo gatuno- me enchufaron, como las vacas, una campanita-collar que suena permanentemente y que tiene como función principal avisarle a los picaflores cuando los estoy acechando. Con esto, el compadre se logra escapar y yo malamente no culmino con felicidad la captura de mi exquisita presa. Lo peor es que hace como cinco años que no vivo en mi isla y todavía está el “cascabel en el gato” negro. Un aplauso para mis padres. POR FAVOR.

martes, 20 de octubre de 2009

Navarino y su hermana Imer


A veces me preguntan: ¿La Imerquiña es tu pierna?
Y yo les respondo: Si pero es la pierna que le falta.
-Es mi hermana.

domingo, 4 de octubre de 2009

Navarino y el negro gato de madera


Esto era lo que me faltaba. A mi viejo lo cambian de pega y a su oficina nueva llega con un reemplazo gatuno y de madera. Cómo se les suben los “humos a las cabeza” a los hombres cuando les pasan estas cosas de súper autoestima. El cuento no es menor ya que además aquella nueva mascota es grande, negra y FLACA. En esto último me gana por varios kilos que me dejan en vergüenza frente al gatunismo mundial. Lo bueno, por otro lado, es que -como es de madera- no puede ni escribir, ni pensar, ni mantener un blog tan dinámico como el mío. Por esa parte, le saco varios kilos de ventaja. Lo peor de todo es que uno se desgasta por mejorar la raza de gato negro fiel, amable y con buen gusto y este cretino se entromete como si nada en la oficina donde mi viejo pasa gran parte de sus días. Eso no tiene nombre. Hasta mi viejo puede guatear. Un acto de envidia, celos y uñas de terciopelo para el estático gato de color con el cual debo compartir los ronroneos familiares. Por suerte, sólo es en horario de oficina.

sábado, 22 de agosto de 2009

Navarino y la chuleta con vida

A veces me sale todo lo animal que llevo dentro. El otro día me encontré con unos restos de chuleta de chancho en la cocina de mi casa. Como pueden ver me la hice chupete. Un hueso duro de roer. En un momento, parecía que tenía vida propia. Pero no pudo vencer la fuerza felina del gato negro grande y gordo. Pie de imagen: en el fondo se ve mi hermana menor sin su cuarta pata. No es esa pata la que me estoy comiendo. Ojo. No soy un gato caníbal. Y no me como a mi hermana.