Señores ¡Esto es una locura! Hay que decirlo. Donde me ven es la baranda de la terraza de la última casa donde viví en mi querida isla de Robinson. Aquella foto de archivo muestra los veinte metros de distancia que tenía mi hogar del mar. Y hace poco más de un mes, el mar de esa tranquila bahía se enojó y se metió al pueblo hasta sus narices! El mar se desbordó de su sitio para arrasar con parte del poblado San Juan Bautista. Tanto que esa/mi cabaña ya no existe (como tampoco muchas construcciones más). Se fue la municipalidad, el registro civil, la capitanía de puerto y hasta la oficina donde trabajaba mi padre. El mar al entrar y salir -en la tragedia sin duda más grande del archipiélago en su historia- se llevó hasta mi excasa. Los que allí vivían ahora se quedaron sin nada… Fuera de lugar y con un proyecto de rehacer vidas, familias, gatos e islas.
lunes, 5 de abril de 2010
Navarino y su casa que ya no existe
Señores ¡Esto es una locura! Hay que decirlo. Donde me ven es la baranda de la terraza de la última casa donde viví en mi querida isla de Robinson. Aquella foto de archivo muestra los veinte metros de distancia que tenía mi hogar del mar. Y hace poco más de un mes, el mar de esa tranquila bahía se enojó y se metió al pueblo hasta sus narices! El mar se desbordó de su sitio para arrasar con parte del poblado San Juan Bautista. Tanto que esa/mi cabaña ya no existe (como tampoco muchas construcciones más). Se fue la municipalidad, el registro civil, la capitanía de puerto y hasta la oficina donde trabajaba mi padre. El mar al entrar y salir -en la tragedia sin duda más grande del archipiélago en su historia- se llevó hasta mi excasa. Los que allí vivían ahora se quedaron sin nada… Fuera de lugar y con un proyecto de rehacer vidas, familias, gatos e islas.
martes, 16 de marzo de 2010
Navarino y la traición de la Sra. Naturaleza

La traición de la Sra. Naturaleza. La misma que da picaflores rojos y maravillosas islas endémicas. La misma que llamamos Madre. Ahora nos falló. Las olas fueron exageradas. Podrían haber hecho menos mal. Si todos sabían que había un terremoto en el continente. ¿Por qué mandar la ola hasta la puerta de mi casa?
Así era y así quedó. La foto de la derecha son los restos de la isla donde nací. Como ya saben, soy isleño. Y un devastador maremoto, ocurrido en febrero pasado, arrasó con todo el plan de la población donde exactamente viví, comí y gocé, junto a los gatos y gente de mi pueblo. Luego de viajar a España, la última de mis casas, donde pasé casi un año - mi último año en la Isla Robinson Cruso-, ya no está. Se la llevó unas de las siete olas que cambiaron, en un ir y venir, el rostro de un pueblo que no se lo merecía. Cuántos como yo quedaron entre las aguas que ahora son la semblanza de ese “mar que tranquilo te baña”. Sra. Naturaleza, tome mejores precauciones para la próximo vuelta. Mire que esto no es chacota. Hay isleños y gatos de por medio.
Pd. IRC: los gatos negros, grandes y gordos del mundo estamos con Uds.
viernes, 26 de febrero de 2010
Navarino y su doble extranjero
Mis viejos están cada día más perdidos. Ahora, como buen febrero del cono sur, optaron por salir de vacaciones. Por supuesto, a mí y a la Imer nos dejaron tirados. Como si ná... viendo pasar la estival lluvia valdiviana. Pero la verdad, eso no es nada. Los bípedos -como no pueden estar sin mí- fueron capaces de encontrar a "otro yo" durante su periplo. Y además, enroulé, comme moi! No serán los muy...
Primero, otro como yo: no hay!!!
Segundo, ese es un simulacro, un impostor, un otro, un doble de mí mismo que no me llega -si se moviera, por lo menos- ni a los talones...
No serán -en esos lugares donde esta gente vacaciona- los gatos negros tan tranquilos como una foto? Como el de la foto que está acá arriba, digo.
Como pueden ver hay todo tipos de gatos. Gatos para tirar a la chuña. Entre ellos éste, que -a vuelo de mirada y en honor a la verdad- algo tiene de ese pelaje negro brillante-acolchonado que me caracteriza. Es que entre felinos del allá y del acá: "no hay gato encerrado".
domingo, 7 de febrero de 2010
Navarino y Hugo: un perro andaluz

Este es Hugo. Un perro hijo de unos amigos de mis padres. Es guapo, grande y peludo. Por lo visto bastante simpático (así, por lo menos, se ve en la foto). Personalmente no lo conozco. Es un perro andaluz, de Sevilla, y hay dos cosas de él que me llaman la atención. Una buena y otra mala. La buena es que es negro. Gordo no, pero grande y negro. Como yo. Y la mala es que siempre lo comparan conmigo. Todos los amigos que nos conocen a ambos, es decir, a Hugo y a mí, nos comparan. Comparaciones inútiles. Él es perro y yo gato. Yo tengo una vida gatuna envidiable que ya se quisiera Hugo. Él es perro andaluz y yo gato insular con residencia temporal en tierras flamencas. Y olé!
viernes, 1 de enero de 2010
Navarino y un año de blog
Hace un año que la Imer tuvo el accidente. Hace un año que me lancé al mundo de la literatura en blogs (una especie de literatura portátil). Hace un año estaba de peor humor para la navidad y el año nuevo. Por eso aprovecho mis buenos ánimos actuales para desearles a todos los navarinonautas un FELIZ AÑO 2010 y un feliz primer aniversario del blog del gato negro, gordo y grande.
En la foto: como siempre, echado sobre el sillón.
La cursileria: el deprimente árbol de pascua que me acompaña. Otra vez guatearon mis viejos.
domingo, 20 de diciembre de 2009
Navarino y la pata en el yogur
Público presente. Una imagen dice más que mil palabras.
En estas fechas tan señaladas es hora de dar gracias, pedir perdones y exhibir debilidades. Dispensen lo largo de la película, pero su único objetivo es mostrarles una de mis mejores debilidades: el yogur. Es tanta la devoción que tengo sobre él que he aprendido a meterle la patita para sacarle el mayor de los provechos (de los 32'' en adelante del film). Como pueden ver, no queda nada en el pote. Con esto, les puedo demostrar el mejor de los actos de lucidez animal. Acto que se reduce al sorprendente avance y sobrevivencia de los gatos de color en este mundo descolorido en el que nos toca "aperrar".
sábado, 5 de diciembre de 2009
Navarino y la mala pata de la Imer
Ésta loca si que no para. No basta con que venga de una isla perdida (que lleva su nombre) en la que estaba desahuciada. No basta con que, supuestamente, la atropellaron el 16 de diciembre del año pasado y perdió una pata. Vean este mismo blog para mayor información. Ahora a la re muy golosa le dio por taponearse con sus propios pelos. Es decir, no podía hacer caca porque el exceso de pelos que se tragó no lo permitían. Por décima mil vez al veterinario. Y venga esperar, esperar y no hacía. Cuando ya no quedaban más opciones, la pobre coja se fue otra vez a pabellón. Operación para sacarle la bola de pelos con caca que llevaba dentro. En mi casa -aunque ya deberíamos estar acostumbrados- otro despelote. Que se muere, que no pasa la operación, que la pobre no podrá superarlo porque no tiene “una patita”, en fin… la gata, la gata, la gata que se come sus pelos. Una especie de antropofagia capilar. Entre pitos y flautas, la chica volvió hace dos días a la casa. Como si nada. A ella le da igual. Lo único que lleva puesto descaradamente son ocho puntos en su guata depilada que pueden ver en la fotografía que adjunto (bostezo incluido). Hay que ver. Vida de gatos negros y de islas.
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